Ana
No llegué aquí para enseñar a nadie cómo vivir.
Con el tiempo aprendí algo que sigue guiando mi forma de acompañar. Las respuestas importantes rara vez aparecen cuando intentamos encontrarlas a toda prisa. Suelen aparecer cuando nos detenemos y prestamos atención.
Soy Ana. Y hoy acompaño a personas y equipos creando espacios para detenerse, observar y prestar atención a lo que realmente importa.
Hay preguntas que me siguen acompañando
¿Qué ocurre cuando dejamos de sostenerlo todo?
¿Cómo volvemos a escucharnos cuando llevamos demasiado tiempo atendiendo a todo lo demás?
Son preguntas a las que sigo volviendo.
Hay algunas cosas que intento no olvidar
La honestidad antes que las certezas.
La presencia antes que la prisa.
La coherencia antes que las fórmulas.
El respeto por los ritmos de cada persona.
La idea de que no hace falta correr para llegar.
